En el ámbito del liderazgo, es común enfocarnos en la gestión de otros y en cómo influenciar a nuestro equipo. Sin embargo, es igualmente importante dirigir nuestra atención hacia nosotros mismos y practicar la autogestión. En este blog, exploraremos algunos aspectos clave de la autogestión y cómo puede impactar nuestra efectividad y bienestar. Recordemos que somos mucho más que nuestras acciones y pensamientos, y que nuestra propia valoración no debe depender de la aprobación externa. Además, aprenderemos a diferenciar entre lo que es nuestro y lo que no lo es, y cómo esta distinción puede conducir a un mayor crecimiento y madurez personal.

 

El poder del verbo “estoy siendo” 

En lugar de etiquetarnos con características permanentes como “soy perezoso” o “no soy disciplinado”, es importante reconocer que estamos en constante evolución y que nuestras acciones actuales no definen nuestra identidad. Al utilizar el verbo “estoy siendo”, nos damos el permiso para seguir transformándonos y creciendo a lo largo del tiempo.

«No soy lo que me sucedió. Soy lo que elijo ser ahora».

-Carl Jung-

 

Separando nuestro valor personal de nuestras acciones

Es fundamental comprender que nuestro valor como individuos no depende de nuestro desempeño o de la aprobación de los demás. Nuestro valor incondicional es inherente, al igual que el de un bebé, y no debe estar ligado a los comportamientos o logros externos. Reconocer esto nos permite liberarnos de la necesidad de buscar constantemente la aprobación de los demás y nos brinda una base sólida para nuestra autoestima y confianza.

 

La importancia de diferenciar lo que es nuestro

Es común tomar como personales las opiniones de los demás, las emociones que experimentamos y los eventos externos. Sin embargo, es esencial reconocer que solo nosotros somos responsables de nuestros pensamientos y emociones. Distinguir lo que es nuestro de lo que no lo es nos permite tomar distancia de situaciones desafiantes y no tomarnos todo de manera personal. Esto nos brinda mayor libertad y claridad mental para gestionar nuestras respuestas de manera más efectiva.

«Confundimos el desempeño, lo que hacemos, el comportamiento, con nuestro valor incondicional y comenzamos a funcionar dependiendo de la aprobación de los demás”. 

-Omar Salom-

 

La autogestión es un componente esencial del liderazgo y el bienestar personal. Al reconocer que somos seres en constante evolución, separar nuestro valor personal de nuestras acciones y diferenciar lo que es nuestro de lo que no lo es, podemos cultivar una mayor autenticidad, madurez y crecimiento. Continuemos explorando estos temas en nuestra búsqueda de un liderazgo efectivo y una vida plena.

«Diferenciar lo que es nuestro de lo que no es nuestro es un paso hacia la madurez ejecutiva, hacia la madurez personal y a no tomarnos personal cada conversación que tenemos en donde hay algo que no nos parece”. 

-Omar Salom-

 

Recuerda, somos mucho más que lo que hacemos. ¡Sigamos fortaleciendo nuestra autogestión para alcanzar nuestro máximo potencial!